El proyecto se desarrolló en un talud ubicado dentro de la comunidad ecológica, el cual presentaba tres niveles diferenciados en el patio exterior. La intervención contempló la estabilización mediante materas como elementos de contención, junto con la incorporación de senderos y gravas decorativas que estructuran y articulan el espacio. El diseño paisajístico se basó en especies de bajo mantenimiento, en concordancia con la arquitectura de la vivienda y sus vistas predominantes. Se trabajó con una paleta vegetal en tonos verdes, incorporando el color negro como elemento de contraste y gravas en tonalidades tierra para reforzar la integración con el entorno natural. El uso de césped se restringió exclusivamente a las áreas definidas como altamente funcionales por el cliente. Adicionalmente, se ejecutaron dos intervenciones de construcción y mejoramiento de decks, contribuyendo a la habitabilidad y uso del espacio exterior.