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Si la puerta del salón o de la cocina prácticamente nunca se cierra. ¿Por qué tenerla siempre en medio? una puerta convencional no deja de ser un estorbo en pisos pequeños. La solución ideal sería cambiarla por una corredera que no moleste ni abierta ni cerrada, pero como el presupuesto no está para juergas, nos vamos a quedar a mitad de camino. Atrévete a desmontar la puerta, las bisagras y el marco o píntalo del mismo color que la pared. Y ¡Voilà! ya no molestará más y todo se verá más amplio, más accesible.